Hoy he escuchado cuatro canciones
que me han recordado a
alguien.
O quizás me he encontrado con cuatro personas
que me han
dado ganas de escribir una canción.
Aunque yo no sepa cantar.
Pero puedo hacerlo para otra boca.
Que es lo que siempre pasa con el amor.
Besas a alguien que
terminará besando a otro,
y al final, has besado más de lo que has querido.
Vicios disfrazados de ‘’cosas que suelen pasar’’.
Conformismo emocional.
Solo que ninguna de ellas te recibe
con pastel de chocolate,
y yo tampoco,
pero yo soy yo.
¿Y tú, quién eres tú?
Tal vez ese era nuestro problema,
que intentamos ser quienes
no éramos
solo para poder ser nosotros.
Tú que eras tú pero a la vez muchos más.
Me enamoré de todas tus personalidades.
Y siempre eras
bienvenido.
-Dime algo.
-¿Cómo qué?
-Cualquier cosa que digas será suficiente.
Y silencio.
En mitad de Madrid.
Silencio.
Hoy me he tropezado con una chica
que tenía el pelo
extremadamente largo
y me ha dado por pensar que igual,
tienes a una así en tu
cama.
Y huele a lavanda
y el compromiso te sabe a libertad.
También me he encontrado
con un chico que llevaba sombrero
y
no se parecía a ti,
y me gustó.
Llevaba la camisa abrochada hasta arriba,
como vivir en una
eterna entrevista de trabajo.
Me sonrío ocho paradas de autobús
y me dijo con los ojos
cuantas veces me haría hoy el amor.
Olía a lavanda.
Quizás se conocían,
puede que hasta se hayan besado;
y si ahora besas a esa chica
puede que hasta se hayan besado;
y si ahora besas a esa chica
y si yo besase a este chico,
nos
estaríamos besando de nuevo ¿no?
Contigo nunca se que hacer.
Y si te pienso no se que hacer.
Pero quiero hacerlo todo
y es un problema.
Nos hemos querido mucho
a través de aquellos
a los que no
hemos querido nada.
La chica tenía un pelo bonito
pero no tenía ni idea de
música.
De esa que suena debajo de cualquier pecho
que ha encontrado su lugar
en el mundo.
A nosotros,
que nunca nos faltaron intentos
ni ganas.
Se subió en el mismo autobús
una mujer embarazada.
Y me recordó a una vida en común conmigo misma,
que siempre
es mejor que compartirla
con alguien que nunca quiere quedarse.
Y no se queda pero no se va.
No se va y yo me quedo.
Y cuando intento irme entonces llega él.
Y no nos vamos
pero tampoco nos quedamos del todo.
Solo que un día nos abandonó el amor
y la poesía.
Bueno,
puede que la poesía no.
Pero el amor si ¿no?
En eso
habíamos quedado.
Nos había abandonado él a nosotros
y no al revés.
Menos mal que después de que él se fuera,
siguieron los
celos
y pudimos desnudarnos con rabia
algunas noches más.
He leído por ahí estos días aquello de
‘’quien se ausenta
demasiado
corre el riesgo de ser olvidado’’.
Le llevas la contraria a todos los refranes populares.
Eres
un atípico toca narices.
He visto por la calle a una pareja
que tarareaban una
canción de Dylan,
y siento que te han robado un poco.
Que ahora mismo te tienen más que yo.
Y he sentido pena.
Con todo lo que hemos sido
y ahora vas en los gestos de
cualquiera.
Me recuerdas a alguien que no existe.
Creo que la última persona
con la que me crucé fue contigo.
Hoy he visto a cuatro personas,
a una chica de pelo largo,
a
un tipo con sombrero,
a una mujer embarazada
y a dos enamorados.
Todos me han dado ganas de una canción:
‘’we can be heroes just
for one day’’.
Nos hemos cruzado en la azotea,
y mi falda te ha hecho de
capa.
Eres bienvenido,
en todas las personas
en las que te
escondes.
En todas menos en ti mismo.




